Playa del Carmen Q. Roo a 6 de agosto del 2014
Querido lector.
Muchas veces he pensado, que Dios me ha hecho demasiado honrado, demasiado respetuoso de los demás. Si es que estos valores pueden ser considerados excesivos. Nunca se es demasiado honrado, o respetuoso de los demás. No hay terminos medios. Bueno, al menos no debieran de existir los grises, los medios tonos, cuando estamos hablando de valores. Pero existen.
El pasado lunes 4 de agosto, salí de la casa de mi hijo, a las 9 de la noche, para tomar el transporte público y llegar con 1 hora de anticipaciòn al hospital 17 del IMSS, Ubicado en Villamar 2. Siempre viajo con mi maleta llena: con un sueter, una cobija, una pequeña almohada, algo para comer y 2 botellas de 1 litro de agua. Además de los tapabocas y todas mis medicinas, nunca falta en mi equipo de viaje, un buen libro, y el smart phone que mi hijo mayor me regaló y que me sirve para grabar algunos videos como recuerdos de mis "aventuras" en mis continuos viajes buscando curar o al menos paliar el cáncer de próstata.
Durante la espera, y fiel a mi costumbre, inicie una conversación con una señora sentada en la banqueta, me entero que tiene problemas renales, y que también viaja a Mèrida en el autobús de la esperanza. Cerca de la hora de partida, se nos acerca el vigilante, un tipo de unos 30 años, Que por su lenguaje corporal y su manera de hablar,me hace sentir que no le gusta su trabajo. O tal vez sólo sea porque lleva demasiadas horas trabajando y no ha dormido. Nos pide nuestros nombres y los anota. Trato de platicar con él. pero me doy cuenta que comunicarse no es el mejor de sus dones. Con media hora de retraso llega a las 11:30 PM el autobús blanco que en esta ocasiòn nos llevará a Mèrida.
Llegamos a Mérida a las 5 de la mañana, Luego de pasar una hora esperando a que abran las rejas del hospital, una hora más para que llegue el personal. Alrededor de las 7:45 AM he terminado el asunto de la toma de sangre y ya puedo concluir mis 10 horas de ayuno. Salgo al jardin que esta a la entrada del hospital y buscó donde sentarme. Y a la sombra de una jacaranda , con calma empiezo a desayunar y tomar mis medicamentos. Estoy por terminar cuando se me acerca una señora mas o menos de mi edad, acompañada de una joven que seguramente es su hija. Me saluda y empieza a platicar conmigo. La verdad no me acuerdo de ella. Pero es normal en mi. Me gusta platicar con las personas. Por costumbre y gusto inició conversaciòn con muchas personas y debido a mis circunstancias ahora lo hago durante mis viajes y estancias a los hospitales. Así he conocido ha muchas personas. Todas me sorprenden.
Todos somos tan parecidos y tan distintos a la vez. Y todos tenemos una historia que contar. Y a mi siempre me gusta escuchar sus historias. Nunca juzgo, nunca critico. No soy nadie para hacerlo. Pero sí puedo afirmar que de todas esas conversaciones. Entre verdades dichas,o insinuadas y mentiras obvias. Siempre encuentro mucho que aprender de otros seres humanos.
Resulta que a la señora, la conocí en el area de Radioterapia. Era mi primera cita con el Radiólogo. Y justo antes de que me tocara mi turno. Llegó un paciente en ambulancia, un anciano, se veía muy enfermo. Estaba muy cerca de mi, recostado en la camilla que metieron a la sala de espera los socorristas. Y por supuesto lo pasaron a consulta de urgencia con mi Radiologo. Así que tuve que esperar a que atendiera al hombre mayor. Fue el dia que a mi no me importo que Alemania le metiera 7 goles a Brasil.. Ahi estaba yo. muy nervioso, viendo sin ver en una pantalla alejada como Alemania destrozaba a Brasil.
Ese dia fue cuando conocí a la señora, me platico que le habían quitado el útero y le estaban haciendo 28 radioterapias. Seguro platique con ella de muchas otras cosas. Pero estaba tan nervioso. que poco me acuerdo de la conversación. Pero a la señora, le cause una buena impresiòn y fue por eso que de inmediato me reconoció cuando salía del hospital.
Me saludó muy amable y empezó a conversar. Y yo ha sufrir tratando de recordar donde la conoci. Por fortuna ella me dijo que nos habíamos conocido en Radioterapia. Me platico que llevaba ya 20 radioterapias. Que es muy duro. por los efectos secundarios. Y que resulta muy caro. Por el costo del hotel, el transporte y la comida para dos personas. Me pregunto a donde me iba a quedar le dije que no sabía, porque no tengo dinero. Pero que si era necesario. Me quedaría en la sala de espera, del UMAE. Ella me miraba sorprendida. No le miento, Mi familia esta sin dinero. Asi que no tengo muchas opciones. Le dije a la señora.
Fue cuando le comente: Ya estoy planeando varios asaltos a algún banco u otro lugar para conseguir dinero. Ella ya ponía cara de espanto. Y le dije: No se crea. Es solo una broma. Yo no hago a daño a nadie, aunque en ello me vaya la vida. Ya veremos si Dios me concede el milagro. Pero de alguna manera voy a lograr que me apliquen las 37 radioterapias.
Esto no es una broma: No tengo dinero. Son ya muchos años de enfermedad. Mi familia, esta mal economicamente por los gastos que yo sin querer les ocasionó. Parece que estoy ante el último escalón para lograr una victoria contra el cancer de prostata. Pero es un peldaño que esta muy alto.
Si ustedes me ayudan. Lo hare en algun cuarto barato cercano al hospital, tratando de seguir la dieta que me indica el radiologo. Apoyado y cuidado por mi esposa.
Si no me apoyan, asistiré a pesar de todo a las radioterapias. Y si es necesario me quedare a dormir en el suelo o en alguna banca. En el sala de espera del UMAE. Sere uno de muchos otros. Que pasan días, semanas y hasta meses a la espera de la curaciòn de su enfermo. En mi caso el enfermo(Yo). No estará en una cama de hospital. Sino afuera, en alguna banca luchando por su vida.
Muchas gracias, si es que puedes ayudarme.
Gracias por compartir mi mensaje.
Juan Manuel Montes de Oca Lemus